El dolor lo sufre quien lo sufre

El dolor lo sufre quien lo sufre

Historias
Esta semana dos queridos compañeros míos de trabajo han pasado por el quirófano. Uno de ellos con una operación sencilla dentro de todo, por ser más rutinaria, y de la que ha salido, como es él: airoso (ahora se encuentra en casa recuperándose). Al otro compañero le han practicado una intervención muy delicada, en una zona en donde, el desvío de una milésima de milímetro del bisturí, hubiera podido tener consecuencias nefastas. Por ahora las noticias que nos llegan con cuentagotas desde el hospital, son preocupantes, pero estoy segura que su naturaleza va a poder saltar todos los obstáculos que se encuentre por su camino. El viernes, cuando vino a despedirse de nosotros, lo vimos tranquilo y aceptando las bromas que todos les gastábamos para animarlo y para animarnos. Los…
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Las bellas damas de la estación de Rocafor

Las bellas damas de la estación de Rocafor

Historias
 ¿A que suena a título de novela? Son inconfundibles. Cuando bajo las escaleras del metro de la línea 1 en Plaza Catalunya sobre las seis y media o siete de la tarde para regresar a mi casa, enseguida las veo en el andén. Suelen estar en parejas pero también hay alguna  sola. No puedo evitar sonreír interiormente, y aunque al principio, he de conocer que totalmente equivocada, las “juzgaba” como ridículas, ahora les lanzo un “chapeau por vosotras” Son  mujeres cuya edad está más próxima a los 70 años que  a los 60 y si me apuráis más cerca de los 80 que de los 70. Se distinguen del resto de los mortales que a esas horas nos metemos en el suburbano (reventados de todo el día, sin ganas de…
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¡Aaaaatchus!  ¡Jesús! ¡Gracias!

¡Aaaaatchus! ¡Jesús! ¡Gracias!

Historias
Es muy curioso observar algo que se viene repitiendo cada año. Los doscientos mil millones de anuncios de colonias con que nos bombardean, sin piedad, desde finales de noviembre hasta el mismísimo día 5 de enero, desaparecen, por arte de magia, dejando paso a los anuncios de todo tipo de antigripales y analgésicos. Como si los virus y los dolores se dieran una tregua durante las fiestas y arremetieran con fuerza en el momento de abrir el último regalo de sus Majestades de Oriente. Yo por ahora (toco madera) no me he acatarrado. A finales de este año, bueno, del año pasado (es que aun no me he acostumbrado) me vacuné de la gripe después de muchos años de no hacerlo. Con mi último gran resfriado lo pasé fatal porque…
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Bueno… ¡Ya se han pasado!

Bueno… ¡Ya se han pasado!

Historias
¿Qué? ¿Qué tal han ido? Hoy por fin es el ansiado 7 de enero y ¿sabéis qué? que como soy tan rara, yo, que llevo desde el 1 de diciembre deseando que llegue este día, ahora me entra como un poco de….morriña. Pero no por las celebraciones en sí: ¡Benditas ensaladas y bendito pescadito a la plancha!, si no porque en estos días las calles han dejado un poco atrás su oscuridad y su impersonalidad y se han vestido de fiesta llenándose de luz y de color. Ya sé que en estas fechas hay muchas, muchísimas palabras vacías y huecas que al cabo de escucharlas una y otra vez te las vas creyendo. Tantos deseos de felicidad, de alegría y de prosperidad, cuando vienen de personas que en otra época…
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¿Hoy voy a trabajar?

¿Hoy voy a trabajar?

Historias
Sería absurdo no reconocer que llevaba tiempo esperando esta semana. ¡Que maravilla, dos días de fiesta! Fíjate que chulo: el lunes trabajo, el martes no, el miércoles sí, el jueves no, el viernes sí, el sábado no…. Pues tengo que deciros que me he encontrado muy, pero que muy despistada. No sabía por la noche qué día era al día siguiente. Me extrañaba poner la televisión y que apareciera Pasapalabra.  ¿En domingo? Será algún especial. “No querida, es que no es domingo: es martes” Qué alegría para el cuerpo, como diría mi queridísima y admiradísima Lina Morgan, despertarme cuando solo faltan 15 minutos para que suene el despertador, dejar escapar un: ¡Ay no! y de repente, en un segundo de lucidez matutina, pararme a pensar y empezar a hacer trabajar…
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Con los ojos en las manos

Con los ojos en las manos

Historias
El martes estaba esperando que llegara mi metro, en una céntrica estación, y una chica se detuvo en una tienda de ropa que hay dentro de las instalaciones, ya en el andén. Esas pobres tiendas a las que solo se les hace caso  en el compás de un metro a otro. A veces veo cosas bonitas y siempre me digo lo mismo: “Un día de estos vengo con más tiempo y miro si hay algo que me guste” (nunca encuentro ese tiempo) Era una chica alta, rubia y muy elegante que fue recibida con cariño por la dependienta. La chica se iba guiando con un bastón: era invidente. Me chocó muchísimo porque comentó que iba a “mirar” ropa. La dependienta la cogió del brazo y delante de todo el género le fue explicando…
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El cuento del piso que vivía en el pasado

El cuento del piso que vivía en el pasado

Historias
Érase una vez que se era, un piso triste y amargado que vivía en una vieja y regia casa, en pleno barrio céntrico de una ciudad cualquiera. No tenía ningún trato con los demás pisos, ni acudía nunca a las Juntas. Su puerta siempre estaba cerrada y cualquier movimiento del exterior le molestaba.Ayer le escuché como gruñía porque mis habitantes estaban cantando. -Es que lo hacen muy mal, todo sea dicho.-Bueno, pero estaban felices y eso a mí me da mucha alegría.-Yo lo que he notado es que hay un olor muy malo. Debe hacer años que no se limpia las paredes.-¿Las paredes?, ¡Ni nada!Ni se abre un poco las ventanas para airearse.-Allí debe haber de todo. ¡No quiero ni pensar la de porquería que debe tener acumulada!-Mientras no nos…
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La Fundación Mona, o como deshumanizar a los primates

La Fundación Mona, o como deshumanizar a los primates

Historias
  El pasado martes, tuve la gran oportunidad (gracias a las gestiones de mi amigo Manuel Andrade, defensor a muerte de esta causa) de conocer, desde dentro, el trabajo de unas personas extraordinarias que se dedican, en cuerpo y alma, a liberar a una serie de primates, de todo el mal que algunos humanos les han causado (circos, zoos, publicidad, cine, caprichos) y, tras mucho trabajo y dedicación, a intentar devolverles las ganas de vivir.   ¡Qué graciosos, parecen personitas! Millonario francés excéntrico que para deslumbrar a su novia le regala dos cajas: una pequeñita y otra grande. ¡Ay cariño, que alegría, que ilusión, ¿qué será? En la minúscula caja, un anillo de brillantes (de precio indecente) que hace que la novia lance un grito de emoción, y en la…
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Que… ¿Para qué quiero mis vacaciones?

Que… ¿Para qué quiero mis vacaciones?

Historias, Uncategorized
Para ir paseando por la playa, o estar escribiendo en el porche, o tomándome una cerveza en el jardín y de repente, achicar los ojos  y pensar: ¿Qué hora debe ser? Para ir caminando por la calle y decirme a mi misma: ¡Hey!, echa el freno Magdaleno, ¿dónde vas tan corriendo?, que no tienes ninguna prisa….. Para estar delante de un maravilloso huevo frito con patatas fritas (¡ummmmm que rico!), y lenta, muy lentamente aplastar un trozo de pan (pero de pan, pan, no de goma), en la yema hasta que haga ¡plaf!, y se impregne de ella y casi, como si fuera un ritual japonés, metérmelo en la boca y saborearlo como el mejor de los manjares. Y no hacer ¡glub! y en un segundo comerme la yema, la…
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Las primeras 50 publicaciones

Las primeras 50 publicaciones

Historias
Cuando estoy a punto de marcharme al aeropuerto camino de Santander, para presentar mañana en Comillas a mis “dos niños”, quiero compartir con vosotros la alegría de la publicación número 50 de mi blog. Un blog que está creciendo y que ya son miles las visitas recibidas. ¡Gracias a todos! Los que lo leéis, los que opináis y los que, de una manera u otra, me  habéis  ayudado a escribir cada semana, con vuestras vidas y vuestras historias,  un nuevo capítulo.Son cincuenta pequeños homenajes que empezaron con aquella mendiga malhumorada, que cambió su hosco gesto ante mi sincera sonrisa. Homenajes a personas que ya no están, pero que permanecen inamovibles a mi lado, como mi mami o mi querida Carmina. Personas que forman parte de mi vida, como mi hermana y…
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