El dolor lo sufre quien lo sufre
Esta semana dos queridos compañeros míos de trabajo han pasado por el quirófano. Uno de ellos con una operación sencilla dentro de todo, por ser más rutinaria, y de la que ha salido, como es él: airoso (ahora se encuentra en casa recuperándose). Al otro compañero le han practicado una intervención muy delicada, en una zona en donde, el desvío de una milésima de milímetro del bisturí, hubiera podido tener consecuencias nefastas. Por ahora las noticias que nos llegan con cuentagotas desde el hospital, son preocupantes, pero estoy segura que su naturaleza va a poder saltar todos los obstáculos que se encuentre por su camino. El viernes, cuando vino a despedirse de nosotros, lo vimos tranquilo y aceptando las bromas que todos les gastábamos para animarlo y para animarnos. Los…









