Mis maravillosos vecinos
En estos tiempos que corren, en que las personas fallecen solas en sus casas, sin que nadie se percate de su ausencia; en que lo más normal es encontrarte con gente en tu escalera, y no saber si es un vecino o el estrangulador de Boston; en que, ¡oh maldición!, nos tocan arriba o abajo, esos otros vecinos que tienen como lema en su vida: “Si yo estoy levantado, que se levante todo el mundo, y si yo todavía no me he acostado, que se fastidien quienes quieran dormir”, tengo que lanzar a los cuatro vientos, la alegría y la suerte que he tenido de vivir en una casa rodeada de vecinos maravillosos. En octubre hará cuatro años que vivo en ella. Es una casa nueva, pequeña, coquetona y con un…









