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Una nueva «Nina» en mi vida

Yo lo sabía, ¿para qué nos vamos a engañar?, me he pasado toda la noche soñando con que un nuevo inquilino entraba en casa. No le veía la cara, pero el corazón me decía que esa visita que tenía pendiente desde el día de la presentación de El Cascabel, iba a traer consecuencias…

Ahora no tengo demasiado tiempo para escribir porque estoy un poco descolocada y nerviosa, pero quiero haceros participes de la alegría por este nuevo miembro de la familia.

Hace tiempo que tenía entre ceja y ceja, que quería un nuevo compañero para Maià , que tantas horas se pasa  sola en casa. La veterinaria me dijo: “Cuidado con quien le metes porque no puedes “imponerle” a alguien que a ti te haga gracia, pero que luego para ella sea un calvario. Maià es la reina, ya no solo de la casa, sino de tu corazón y  quien entre tendrá que ser alguien  que no quiera robarle protagonismo, alguien “sumiso”…

La experiencia que he tenido junto con mi queridísimo amigo Manel en el Refugio  la Amistad de Vallinara, se lo recomiendo a todos los amantes de los animales. Es algo increíble, como una sola mujer, Isabel Gómez, puede estar toda la semana dedicada en cuerpo y alma a estos 56 (bueno, 55) perros que viven prácticamente en libertad en sus terrenos.  El fin de semana los voluntarios van a pasearlos y a ayudar en la limpieza.

La sensación de verme rodeada por todos estos animales, peleándose por ser los primeros en recibir caricias, besándome, abrazándome, mordiéndome en plan de juego y poco menos que haciendo el pino para que yo dirigiera mi mirada hacia ellos, ha sido inolvidable. 

Pero entre todos ellos había alguien. Alguien que hace tiempo yo ya sabía de su existencia y alguien que creía para mi imposible. Yo que siempre he ido con perritos pequeños, como voy ni tan siquiera a pensar en llevarme para casa a una perra de mas de 30 kilos, ¿estamos locos o qué? Pero cuando el destino te mira, se sonríe y dice: “Ella”, se acabaron las lógicas.

Nina es, bueno era, una  de las mascotas más queridas del Refugio. Un animal que vino de Sevilla donde se había tenido que enfrentar a la maldad humana y a la crueldad animal, poco menos que sirviendo de juguete a un toro que le desbrozó la cabeza.

La vida le tenía preparada encontrarse con una buena persona sevillana que la encontró desangrándose en la calle y que después de muchas peripecias la enviaron al Refugio de Vallirana. 

Su carácter bondadosa, tímido y receloso, le ha hecho estar durante su año y medio de estancia en el Refugio, prácticamente sin querer salir de su jaula en todo el día, por miedo a que los demás perros la mordieran o se metieran con ella. Solamente encontraba un ápice de alegría cuando Eulalia llegaba los fines de semana y sacaba a pasear a “su niña”. Jamás ha estado mal, al contrario, pero ella tenía miedo.

Hoy me ha mirado, la he mirado y he escuchado la voz de todas las personas que forman parte del Refugio diciendo: “Todos merecen la oportunidad de encontrar un hogar, pero Nina es la primera porque es la bondad y la tristeza instaladas dentro de un gran perro.

Y ¡et voila! Aquí la tengo, delante mío en casa mientras escribo esta publicación,  mirándome, relajada, sin saber que ella es la protagonista, y eso sí, bajo la atenta mirada de Maià que la ha aceptado muy bien. Maià sabe que tengo amor para las dos y que si ella es la Reina, Nina merece la oportunidad de ser la Gran Princesa.

No se me olvidará nunca las lágrimas de emoción de todas las voluntarias en el momento de sentarme con Nina en el coche de Manel y ver que, de verdad, iba camino de su nuevo hogar. ¿O es el primer hogar de verdad?

Por favor, si podéis, ayudar a este Refugio. Os necesita. Ir a verlo y vivir una experiencia maravillosa.

4 comentarios en “Una nueva «Nina» en mi vida

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