info@alicialakatosalonso.com

Semana Santa inolvidable

Hay pocas veces en la vida en que ante un sueño o una ilusión, no solo se cumplen todas las expectativas, sino que se superan. Hay pocas veces  en la vida en que sientes que el destino te está haciendo un regalo que jamás olvidarás. Ese regalo ha sido Zamora: sus gentes; sus tradiciones; sus procesiones y su Virgen de la Soledad.

Creo que hacía años que no sentía tantas emociones. He estado en un continuo estado de alegría y a la vez de recogimiento. De sonrisas y de lágrimas. De sentirme muy grande y muy pequeña.

Han sido tres días aprovechados al máximo, hasta el agotamiento, pero tenía que exprimir el tiempo, porque como todo, se iba yendo segundo a segundo.

He podido disfrutar de todas las procesiones desde el mismo jueves por la tarde que llegué. Algunas como la de la Vera Cruz y la Virgen de las Angustias, las he visto a pie de calle, apretujada entre los miles y miles de zamoranos que no han querido perderse ni un solo detalle de sus queridos pasos.

Otra, la impresionante procesión del Cristo Yacente, la vi casi de madrugada, acompañada de una inmensa lluvia (afortunadamente fue la única) que no impidió que la Plaza Viriato se llenara de gente expectante de ver este Cristo, y sobre todo, de escuchar, en medio del silencio y de una oscuridad solo rota por las teas de los más de mil cofrades,  el Miserere cantado por un coro de hombres, que aunque acabaron absolutamente empapados, unieron sus graves voces para elevar hasta el cielo los salmos, pidiendo misericordia y perdón por todas las culpas de la humanidad.

Y tuve la gran suerte de poder ver desde un balcón situado en la mejor calle de Zamora, la procesión de la Congregación, y la del Santo Entierro.

Sí amigos, desde un balcón, como las celebrities. Gracias a la generosidad  y al cariño de Violeta Cabañas y su extraordinaria familia.  Ahora no me voy a detener en ellos porque merecen una publicación aparte. Solo deciros que a Violeta la conocí a través de internet cuando buscaba información de la Virgen de la Soledad, a quien quería rezar, cuando mi querida e inolvidable Maià se puso ya muy malita, en septiembre. A partir de ahí nació una historia increíble. Una historia que culmina en una invitación personal para participar el Sábado Santo, en la procesión  de la Virgen de la Soledad.

En esa procesión desfilaron más de 4600 mujeres (Damas). La tradición se hereda de madres a hijas, y  el sábado por la tarde Zamora se llena de túnicas negras, tulipas y emoción a flor de piel. Son las mujeres zamoranas que acompañan a la Virgen en un momento tan dramático como ha sido la pérdida de su Hijo.

En ese paseo que hace la Virgen, recibiendo el pésame de todos lo zamoranos, las Damas la acompañan, permanentemente, hasta regresar a su iglesia.

Pues bien, yo tuve el enorme  honor, no solo de poder procesionar, sino de hacerlo como Mayordoma, cargo que se consigue una sola vez en la vida, y que a veces esperan hasta treinta años las mujeres de la cofradía para poderlo ostentar.

Me vestí en el hostal, con unos nervios que no me dejaban ni atinar a ponerme bien el pañuelo, y a las seis y media salí a la calle para dirigirme a la Iglesia de San Juan donde estaría Violeta (la vice presidenta de la Cofradía) esperándome con todas las miles de Damas que iban llegando.

Os aseguro que ese trayecto, con mi capa que volaba por el viento, y mi emoción, iba por en medio de la calle comiéndome Zamora. En mi vida me he sentido tan importante… 

 Las Mayordomas tienen el privilegio de poder entrar un momento en la iglesia, antes de que la Virgen salga, para decirle: “Aquí estamos, no te vamos a dejar sola”.

No os puedo explicar lo que sentí cuando por fin abrieron las puertas, y ya salió a la calle en medio del himno nacional (que bonito cuando sirve para estas cosas). Os recomiendo que busquéis algún vídeo para que entendáis mejor lo que quiero expresar, pero me faltan palabras.

A partir de ahí, las Mayordomas, flanqueadas por las dobles filas de las Damas, comenzamos a caminar por las céntricas calles absolutamente abarrotadas de gente. 

Y acabamos, dos horas y media después en la Plaza Mayor para, una vez colocadas alrededor de ella, las casi cinco mil mujeres, Mayordomos , cuerpos de policía, con sus mejores galas, autoridades, tambores y bandas de música, esperar todos la llegada, despacito, de la Virgen. Allí iba a recibir el último adiós hasta el año que viene, en medio de un estremecedor silencio, roto, como lo fuera el Miserere a su hijo Yacente, por una Salve.

Con el alzamiento de todas las tulipas iluminadas y nuevamente al son de las notas del himno nacional, despidiéndola con todo el respeto, la Virgen de la Soledad caminó hacia su hogar.

Como Mayordoma volví a tener la suerte de poder entrar nuevamente en la iglesia, donde se cerraron las puertas, y presenciar algo que me emocionó. Los portadores que la habían llevado sobre sus hombros todo el camino, se abrazaron debajo del paso y rezaron juntos una oración. Vi muchas lágrimas correr por los rostros de hombres y mujeres que llevaban todo un año esperando ese día. Vi muchos abrazos impregnados en la alegría por la conclusión de una buena procesión, y yo no pude evitar que unas lágrimas casi me impidieran ver por última vez (por ahora) a esa Virgen que tantos sentimientos ha despertado en mí. Me   despedí de ella en silencio; le di las gracias por la maravillosa experiencia que había vivido, y por permitirme conocer gente tan extraordinaria como Violeta y su familia, y tras escuchar: “Todos fuera, por favor, que vamos a cambiar a la Virgen”, me marché pensando en aquella famosa frase, a la que, sonriendo, le cambié el sentido. “Zamora, sí que me ha ganado en una hora”.

Un pensamiento en “Semana Santa inolvidable

  • Una experiencia increíble, me alegro mucho porque te lo mereces. Cuando lo estaba leyendo imaginaba como debías de sentirte y casi se me ponía la piel de gallina. Es increíble como la devoción puede llegar a mover y generar tanto sentimiento, tanta pasion. Como todas las cosas, hay que estar presente y vivirlo en primera persona, como tu lo has podido hacer. Un escrito muy bonito y detallado. Sigue adelante!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.