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Maià, mi pequeña del alma

Necesito escribir, porque el dolor es tan grande que no me deja ni respirar.Necesito escribir, porque quiero compartir con la gente que me quiere, lo que te agradezco los 14 años que me has regalado.

Creía que estaba más o menos preparada para este día, que me ha estado martirizando desde que con mes y medio llegaste a mi vida, pero no lo estoy.

Voy deambulando por la casa como un alma en pena, porque toda está llena de ti, pero sin ti.

La unión que teníamos la dos era tan intensa, que tan solo con solo una mirada, nos bastaba para percibir cada uno de nuestros sentimientos. 

No habría palabras, en todos los libros del mundo, para explicar lo que has significado para mí. Has estado a mi lado en los mejores y más felices momentos de mi vida, y también en los más tristes y dramáticos.

¡Me has ayudado tanto a despertarme algunas mañanas…!

Supongo que lo sabes, pero si no,  cuando ahora, desde el famoso “Arco Iris” te pasen la película de nuestra vida juntas, seguro que te alegrarás de ver que has sido el mayor regalo de mi vida.

Me queda la enorme satisfacción de saber que miles de personas se han enamorado de ti al leer tus aventuras.

Sé que seguirás a mi lado hasta el último día de mi vida, y que este vacío tan insoportable que siento ahora en el alma, y que me desgarra el corazón, se irá mitigando con el tiempo, a medida que tu recuerdo, en vez de hacerme tanto daño, me ayude a seguir caminando con una sonrisa.

Dale muchos lametoncitos al Capi, a la Wendy, a la Nina, y a mamá, que hoy le habrás alegrado el día con tu llegada.

Te quiero, mi pequeña Maià.

8 comentarios en “Maià, mi pequeña del alma

  • Alicia… solo me sale esto:

    Mi perro

    Allí sollocé sobre el mundo
    y sobre la tierra cayó un vacío velador,
    de ausencia, de lágrima derribada.

    Mi perro murió en medio de la vida,
    como una larga espada tendida,
    nube cargada de recuerdos luminosos.

    Y le vi llorar en el último momento.

    Una gota de agua pura en sus ojos
    reflejó una infinita pesadumbre,
    oscura, cerrada, silenciosa.

    Mi grito resonó perdido en el vacío,
    desolador, hueco, de mi carne,
    y besé sólo su recuerdo desesperado,
    su lívida luz que me acogía.

    Todavía quiero,
    con mi mano tendida,
    sentir tu calor y tu risa universal,
    mirar esos inmensos ojos negros,
    purísimos y nobles,
    donde la soledad no existe
    y la tristeza es compañía.

    Mi perro guardaba palabras
    en el corazón -aún sin edad para
    pronunciarlas-,
    y las nombraba una a una
    en música cargada de esperanza,
    de promesas, ondas puras
    en un vaivén de mar,
    y también de pena convulsa,
    desolada, preñada de sombras,
    cuando sentía un abandono.

    Era un perro, solo un perro era,
    me decían…

    Y bajó el misterio oscuro
    de la muerte en su mirada.

    Allí sollocé sobre el mundo
    y sobre la tierra cayó un gran silencio.

  • Son momentos duros y tristes, pero te tienen que reconfortar los maravillosos momentos que has vivido con ella.
    Un escrito precioso y lleno de amor.
    Recuerdo cuando la veíamos como, de alguna manera esperaba ese regalo para ella, será una chuche? O un muñeco? Todo lo aceptaba con la mayor felicidad. La echaremos de menos, pero su recuerdo permanecerá siempre con nosotros. Maia se feliz y cuida de tu amita desde ese arco iris.

  • Querida amiga, no hay palabras de consuelo cuando se pierde un ser querido, da igual que tenga dos patas o cuatro, es un ser querido. Reconforta saber que tu niñita Maià se llevar lo mejor que la vida ofrece, ese amor incondicional que Le has dado siempre.
    Quien Le iba a decir a Maià a Capi y a Nina que iban a formar parte de las inspiraciones de su amita eh!! Pues mira por donde son protagonistas de unas historias transformadas en libros y así perdurará por los siglos y los siglos y todo gracias a ti Alicia, ese regalo que Le hiciste a Maià a Capi y a Nina, es nada más que una de las muchas muestras de tu cariño a estos seres, la mayoría, indefensos, que seguro que han ido corriendo a contárselo a su abuelita Alicia, que les llevó delantera en eso de irse al Arcoiris.
    El amor por los demás es sufrimiento, cierto, pero qué sentido tiene la vida, de otro modo. Ya lo decía Freud "Si amas sufres,si no amas e fermas"
    Maià te echaremos de menos.
    Un fuerte abrazo.

  • Cuánta razón tienes, querida Marisa. Me reconforta mucho saber que ellos siempre estarán en el recuerdo de los lectores. Solo deseo que pase pronto el tiempo para que se mitigue el dolor que siento. Un beso muy grande. Sabes que te quiero mucho.

  • Mi dulce amiga, mi más profundo pesar por tu perdida y piensa en ella con una sonrisa y con la imagen de los paseos que has dado con Maià y lo que le decías.

    Siempre te acompañará y tú ahora a afrontar la vida con valentía, como tú sólo sabes.

    Muchos besos y ya sabes donde encontrarnos. Siempre disponible.

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