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¡¡¡Felicidades Marisa!!!

Hay días que me cuesta más escribir el blog. Hay días que tengo las ideas en la cabeza, pero tardo en ordenarlas y darles un formato comprensible.

Hoy no es uno de esos días; al contrario, hoy la pluma cuando escribo, va sola. Hoy las imágenes, las vivencias, y los sentimientos se me agolpan en el corazón, y le meten prisa a la mano para que vaya transmitiendo más rápidamente lo que quieren compartir con todo el mundo.

Hoy me es muy fácil hacer esta publicación, porque va dedicada a mi amiga del alma: Marisa

¡Ay Marisina! Te haces mayor ¿eh? ¡Felicidades! ¿Qué son 60 años…?

¿Sabes lo que son TUS 60 años? El camino de una vida plena y feliz. Te has encontrado, por supuesto, con muchas piedras en ese camino (nadie dijo que vivir fuera a ser fácil), pero tú has sabido quitarlas, tirarlas a un lado de la cuneta, y seguir caminando, no sin antes haber aprendido, que aunque vayamos siempre mirando al cielo, de vez en cuando hay que mirar para la tierra que pisamos, para no encontrarnos con obstáculos imprevistos.

A lo largo de estos 60 años has ido viviendo con intensidad tanto lo bueno como lo malo, pero siempre con la enorme la capacidad de coger con fuerza lo bueno, y meter en el cajón de los olvidos lo malo.

¡Tendría tantas cosas que contar de ti! ¡Son tantas las anécdotas que nos han pasado a lo largo de estos casi 45 años que nos conocemos! Desde aquella incomible tarta de piña, cuando soñábamos con príncipes azules, hasta el último café de hace dos semanas, mientras disfrutábamos de una agradable sobremesa, en donde con lo que soñábamos, era con seguir como estamos.

Cuando fuimos al Liceo (al gallinero de los gallineros) y desde allí arriba, de pie, vimos a Fiorenza Cossotto en Il Trovatore…

Cuando se nos echó la terrible niebla encima, bajando de los Picos de Europa, y casi nos veíamos al fondo de un barranco. Tú agarraste bien el volante, y metro a metro fuiste conduciendo, con aplomo, hasta que llegó la claridad.

Cuando fuimos a aquel siniestro restaurante, en pleno barrio gótico, digno de pertenecer a la familia Monster,  y descubrimos un sitio increíble para comer fondies: La Carassa…

Eres una de las mejores personas que he conocido, y sin duda la mejor de las amigas (con todo el cariño hacia las/los otras/otros).

Has estado siempre a mi lado. Alegrándote con mis alegrías, y ayudándome a mitigar mis tristezas.

Las veces que ni yo misma me aguantaba, tu infinita paciencia me daba una lección de lo que es la verdadera amistad. ¡Cuánto vale un silencio! ¡Cuánto vale un pequeño paréntesis para que yo pueda coger aire y recuperarme! “Estoy aquí; a tu lado, pero no invado tu espacio”. Esa eres tú.

Podría estar dándote las gracias miles de horas, aunque sé que a ti no te gusta que lo haga.

Te has rodeado siempre de buena gente. Has cuidado de tu familia y de los tuyos, como esa mamá leona cuida de sus cachorros.

Has mimado a tus amigos, y tu mano jamás ha dejado de estar abierta para coger la nuestra, si la necesitamos.

La gente te quiere muchísimo. Supongo que eres consciente de ello. ¿O no?

Repasando el otro día letras de las canciones del gran Alberto Cortez, leí una estrofa, y automáticamente pensé en ti: “Cuanto mejor trigo siembres, mejor será la cosecha.”

Marisa, el trigo que has ido sembrando a lo largo de tu vida ha sido trigo de primera calidad. ¡Ecológico!

Puedes estar satisfecha de todo lo que has conseguido. Estoy convencida que cuando te metas en la cama por la noche, ni un solo pensamiento negativo te robará un solo minuto de sueño.

Querida amiga, sabes que te quiero mucho, y que te debo mucho.

Espero de aquí veinte o treinta años seguir disfrutando de tu compañía, de tu cariño, y de ese único y personal sentido del humor, que es capaz de arrancar una carcajada en los momentos más dramáticos.

Seguiré sonriendo cada mañana cuando abra el móvil y vea ese whatssap, al que me has mal acostumbrado, con la foto de unos humeantes churritos, o un apetitoso croissant con un buen café, y tu mensaje: “Bon día pretty, me voy corriendo a trabajar. Qué suerte tienes tú…”.

Muchos smuakes.

3 comentarios en “¡¡¡Felicidades Marisa!!!

  • Este mensaje para integro a MARISA, con MAYÚSCULAS, una mujer increíble y siempre con una sonrisa, capaz de hacerte sentir siempre bien, y que he aprendido de ella, que estamos en un teatro y nosotros somos figurantes, y como tales tenemos que adaptarnos.

    Espero que estos 60 años te hagan sentir como una princesa y te al finalizar el día, digas, soy feliz.

    Yo desde pequeño relato de tu íntima amiga Alicia, que se nota todo el cariño que te profesa, te deseo lo mejor para los próximos años que ya vienen y seguro que los disfrutarás a tope.

    Un beso muy grande amiga.

  • Lo has bordado Alicia, esa es Marisa, mi hermana, madre entregado, madre y abuela postiza, que siempre está ahí, en lo malo y lo bueno. Arracandote siempre una sonrisa, aún en los malos momentos. Con una enorme paciencia y comprensión. Doy gracias por e regalo tan enorme que he tenido al ser mi HERMANA. Muchas felicidades querida hermana, un beso enorme y mucha salud y felicidad ara está nueva década.
    A ti Alicia, darte las gracias por plasmar con esa pluma mágica que llevas dentro de ti, como es Marisa. Un beso

  • Lo has bordado Alicia, esa es Marisa, mi hermana, madre entregado, madre y abuela postiza, que siempre está ahí, en lo malo y lo bueno. Arracandote siempre una sonrisa, aún en los malos momentos. Con una enorme paciencia y comprensión. Doy gracias por e regalo tan enorme que he tenido al ser mi HERMANA. Muchas felicidades querida hermana, un beso enorme y mucha salud y felicidad ara está nueva década.
    A ti Alicia, darte las gracias por plasmar con esa pluma mágica que llevas dentro de ti, como es Marisa. Un beso

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